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En tierra firme

Tupiri, como las demás islas que conforman los Uros, está construida sobre bloques de totora. La totora es el elemento fundamental de los Uros. Con ella construyen las islas, las casas, los catres, las balsas, las artesanías. Sirve como leña y como alimento, y también la usan como desinflamante y cicatrizante.

La vida en la isla era apacible. Durante el día recibían la visita de algunos turistas y por la noche cenaban en familia. Los domingos hacían trueque con los vecinos de las  islas aledañas. Sabino solía pescar carachi y pejerrey que intercambiaban por ocas, chuño o papas.

Juan Carlos (26),  marido de Amalia, llegaba de trabajar como guía turístico y  se hacía cargo de sus hijos mientras ella ordenaba los materiales para la clase del día siguiente. Así fueron sus días  durante muchos años. Este era el entorno en el que Amalia creció y del que se siente orgullosa.

“Yo quiero que cuando crezcan mis hijos se identifiquen con su cultura , que digan que son de los Uros y que nadie los discrimine por decir que son de aquí. Yo soy de Puno y me siento orgullosa y también quiero que mis hijos sean así”.

Ahora, Amalia y su familia viven en tierra firme, en una casa de cemento y no de totora. De su ventana ya no ve los amaneceres en el Titicaca sino una calle asfaltada, llena de comercios y de otras casas  con televisores, muebles y refrigeradoras.  Amalia enseña a niños de primaria en una escuela de Laraqueri, a una hora de Puno. Piensa completar sus estudios de educación inicial. Le quedan dos ciclos para graduarse, pero todavía no cuenta con los medios para matricularse en la universidad.

Mientras tanto, en el bus  en el que viaja de lunes a viernes a su nuevo lugar de trabajo, Amalia imagina  un futuro esperanzador. Se ve a sí misma enseñándole palabras nuevas a los más pequeños, se ve de regreso en la isla, su isla, impartiendo clases en una pequeña escuela como la que fundó. Lo desea fervientemente. “Ese día llegará”, dice con fe.

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